Intercambio Peligroso
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-”Estará bien, Doc. Nautius sabe cuidarse solo, confío en él”.- Dijo Gaius, mientras miraba la inmensidad del agujero que se acaba de tragar a su milenario amigo.

- “Si, nunca he dudado de él”-. Respondió con cierta confianza Zaragoza mientras hojeaba su antiguo libro.

-”¿Y ahora qué, seguimos hacia la sala de Radio ?”-

Zaragoza mantuvo un breve silencio, mientras seguía buscando algo en su libro.

-”¡¡Lo tengo!!”, dijo exaltado el Doctor.

-”¿Que tenemos?”- Pregunto Gaius.

-”Una mejor idea, vamos a mi oficina”- Mencionó Zaragoza, mientras apresuraba su paso hacia el pasillo, que tenía a su derecha. Gaius solo se limitó a soltar un bufido de viejo cascarrabias, y a seguir al doctor. El camino hacia la oficina de Zaragoza fue relativamente tranquilo, al parecer la ruta que seguían, ya había sido asegurada un poco por las tropas de la insurgencia.

Después de caminar un poco, la dupla, llego a una puerta de color negro. Después de pasar por su umbral se dibujó una pequeña sonrisa en el rostro de Zaragoza. Su oficina era algo grande, y llena de cientos de artefactos y libros, puestos de manera desordenada en algunas repisas. Lo único que parecía tener un lugar permanente y bien cuidado, era una pequeña caja de cristal, donde reposaba un viejo maletín de cuero.

-Espere… ¿cómo llegó aquí el maletín, antes que nosotros?- Pregunto Gaius, con cierta incredulidad al ver el maletín.

-”Vaya Gaius, llevas como 1000 años en este mundo de lo paranormal, ¿ y te sorprendes por que un maletín vuelva a su lugar?- Respondió el Doctor, mientras buscaba algo en un baúl cercano a su escritorio.

-”Buen punto”.-

- “Eureka “- Dijo Zaragoza, mientras sacaba de aquel baúl, un frasco lleno de “esferas” de color azulado.

-”¿Qué es eso?”- Dijo Gaius mientras, observaba con cierta curiosidad, las pequeñas esferas.

Aquella pregunta, no surtió efecto en la mente de Zaragoza, quien se encontraba otra vez dibujando una especie de símbolo en el piso de su oficina.

-” ¿Está seguro Doc?, la última eso no funcionó muy bien”-

-“No te preocupes Gaius”- Respondió el doctor, mientras empezaba a murmurar algunas cosas.

De repente, toda la habitación empezó a sacudirse de una manera algo brusca; las cosas de Zaragoza empezaban a caerse de sus repisas, y un fuerte olor a azufre se hacía presente. Del símbolo que hizo Zaragoza, emergian una grandes llamas de color azul; su altura casi llegaba al techo de la oficina, y ademas parecia como si estas estuvieran “danzando”, moviendose con un ritmo acelerado y asi como aparecion aquellas llamas se esfumaron, dejando en su lugar;… un hombre pequeño.

La figura de aquel sujeto era algo extraña, además de su baja estatura (que no debía de superar los 1.55), tenia unos enormes brazo y manos que llevaba arrastrando, iba vestido con un traje algo desgastado, un bigote poco pronunciado, sus ojos tenian un iris de color rojo carmesi y pequeños cuernos que sobresalian con dificultad de su enorme frente.

-¿ Y bien, cuanto por el chico y yo?- Preguntó el doctor, mientras tomaba el frasco con pequeñas esferas.

El pequeño ser, a forma de respuesta realizó un grotesca sonrisa y extendió su enorme brazo izquierdo hacia Zaragoza, y levantó los cinco dedos de su también enorme mano.-¿Cinco?, eso es un robo, ¿qué te parece cuatro?- Preguntó el doctor mientras abría el frasco. El ser del símbolo, movió su cabeza en señal de no, mientras todavía mostraba su grotesca sonrisa. Zaragoza solo soltó un pequeño sonido de inconformidad, mientras sacaba del frasco, cinco de aquellas esferas de color azul, y se las entregaba aquel ser. Gaius observó con sumo interés, toda esa extraña transacción, y antes de poder preguntarle al doctor que eran esas pequeñas esferas, este le respondió, mientras volvía a guardar el frasco en el baúl y de este mismo sacaba una pequeña carpeta con la inscripción “GG-Z-00”.

-”Son fragmentos de mi alma Gaius, solo un tonto le daria toda su alma al diablo, al momento de hacer un pacto”-

Después de eso, Zaragoza tomo del brazo a Gaius, y fue a donde estaba el pequeño ser, quien también tomó del brazo al doctor, justo después de eso Gaius, sintió como si fuera puesto en una licuadora, todo daba vueltas a su alrededor, junto con un enorme dolor en todo su cuerpo, hasta que sintió que chocó contra algo duro.

El abrir los ojos después de esa experiencia, fue algo tormentoso, todo daba vueltas y no se podía mirar con claridad. Cuando por fin pudo estabilizar las imágenes, Gaius se dio cuenta que estaba en otra oficina, esta era algo más rústica, en unas de las esquinas había un enorme oso disecado, y continuo a este una pintura de una casa en una enorme pradera, Gaius no pudo aprecia con más detenimiento la pintura por que la mano de Zaragoza toco su hombro y lo hizo darse una media vuelta. Cuando el comandante milenario, vio hacia donde estaba mirando el doctor, sintió un enorme escalofrío, pensó que había muerto, y que si no lo estaba, lo lamentaría profundamente.


En ese escritorio, estaba sentado el sujeto al que se le adjudicaban todos los males que el Proyecto Corvus, venía sufriendo casi desde su inicio, aquel rostro al que se le enseñaba a odiar a todo el personal, desde que este era iniciado en la senda del Haos. Ese sujeto se encontraba cómodamente sentado en su escritorio fumando un puro cubano, y que la presencia de Gaius y Zaragoza, sólo había provocado como respuesta, que este alzara una de sus gruesas cejas.

-“¿Hey Blake, como estas?- Preguntó el doctor, con cierto nerviosismo.

Blake, solo se limitó a tomar una última bocanada de su puro, y con tranquilidad, sacó de uno de los cajones de su escritorio, un reloj de arena y un enorme boton de color rojo. Tomó el reloj de arena, y lo acomodo, la arena empezó a caer de manera algo apresurada.

-”Tienen 5 minutos para explicar su presencia,” Zara”, si no, voy presionar este botón y mandaré sus malditos traseros, a la peor dimensión de bolsillo que puedan imaginar”- Dijo Blake, con tono autoritario pero tranquilo.

-”!!Maldita sea, Doc, sabia que algun dia, harias que nos mataran¡¡”, Exclamo Gaius con enojo, mientras tomaba con fuerza la bata de Zaragoza.-”Espere Doc, todavía todo no esta perdido, solo déjame tomar mi arma, p-pero ¿donde diablos esta?-”, dijo mientras buscaba con nervios su pistola Mauser, en su cintura.

-” Aquí no puede haber armas amigo, y por cierto le quedan 3 minutos”- Hablo Blake, mientras tomaba otra bocanada de su puro.

-”Tranquilo Gaius, tengo todo bajo control”-Dijo Zaragoza mientras, se quitaba las manos de Gaius de su bata, a la vez que sacaba de esta la carpeta con la inscripción: “GG-Z-00”, y se acercaba lentamente , y dejaba la carpeta en el escritorio de Blake.

-”Justo a tiempo, les quedaban 40 segundos”- Exclamó Blake mientras le daba su último respiro a su puro, y tomaba la carpeta, que dejó Zaragoza, este le dio un pequeña hojeada, y soltando un leve resoplido dijo. -“Y bien, ¿Que necesitan?-.

-” He bueno, algo para combatir una amenaza sarkistica de nivel 4, así que crees que tu puedas, darme aquella “Tetera”, que encontramos aquella vez en camboya”-

Blake, respondió con un extraño ruido de aprobación, mientras sacaba un intercomunicador de su escritorio, y lo accionaba.- “Disculpa querida, podrías traer a mi oficina, la enorme tetera de metal… si, la que tiene grabados de tuercas… si la de 7 kilos… Gracias, aqui te espero.”-

Luego eso todo quedó en un silencio incómodo, Gaius tenía de frente al objetivo número 1 de Corvus, pero no podía hacerle nada, y lo peor aun es que lograran salvar la base-7, posiblemente a él y a Zaragoza los mandaría a ejecutar de la peor manera posible, por traición a la IC. El sudor en su frente delataba su incomodidad, mientras tanto Zaragoza se encontraba más tranquilo, ante la presencia de Blake. El sonido de un puerta abriéndose, rompió con con aquel silencio, de la puerta surgió lo que se podría decir que era un maniquí viviente con una peluca rubia, en sus manos llevaba un artefacto, parecido a una tetera de color negro metalico. El maniquí la dejó a los pies de Zaragoza, y se marchó por la puerta donde llegó.

Bien, ahí está, ahora váyanse- Dijo Blake mientras encendía otro Puros.
“No tiene que repetirlo… Gaius podrias tomar la tetera”-, Dijo Zaragoza a la vez que chasqueaba sus dedos, y detrás de volvía a aparecer, el pequeño ser que los había traído, Gaius volvió a tomar del brazo a Zaragoza y este a su vez le tomó el brazo a la pequeña criatura. El viaje de regreso fue igual de doloroso y confuso que el anterior.


Una vez pasado, el efecto de conmoción del viaje, Gaius, pudo ver que llegaron a las afueras de la Base-7, a tan solo unos cuantos metros a sus espaldas del domo. Pero pese a que para él tan solo pasaron unos cuantos minutos desde que viajó con Zaragoza, parecía que habían transcurrido horas en la Base-7, el atardecer comenzaba a hacer sus efectos, también el campo de batalla presentaba una enorme cambio, a cuando se había ido, la mayoría del terreno, se encontraba de cubierto “Carne palpitante”, que parecía ser del Gusano de hace rato, y a unos 6 metros de donde se encontraban, había un helicóptero accidentado con el número 31 marcado en su cola.

-”Vaya si que se divirtieron mientras no estábamos”- dijo Zaragoza mientras avanzaba hacia la entrada principal de la base, con gran confianza. Mientras Gaius, solo prosiguió a seguirlo mientras llevaba entre sus manos la “tetera”. Caminaron unos 15 metros hasta que llegaron a la gran entrada interior de la base. En ella había un montón de carne, intentando tumbar la puerta de hierro, y a los lados estaban tres sujetos armados, dos con ellos con visibles cambios en su morfología a causa de las mutaciones Sarkistas.

-”Dame la tetera Gaius”-, dijo Zaragoza mientras recibía el artefacto de manos Gaius. Zaragoza empezó a recitar una especie de conjuro, mientras presiona algunas partes de la “Tetera”, justo cuando termino de hacer lo que estaba haciendo, al parecer los sujetos que estaban junto a la masa amorfa, se dieron cuenta de su presencia, y empezaron a gritarle y aproximarse a ellos, con furia asesina. Gaius a forma de reflejo, dirigió su mano a la funda en su cintura, y para sorpresa de él, en ella ya se encontraba su confiable pistola Mauser, la tomó y empezó disparar ante sus enemigos, tras las primeras detonaciones, Gaius noto un sonido extraño a su izquierda, era como una máquina de vapor, al dirigir su mirada a donde provenía aquel sonido, vio como de la “tetera” empezo a salir un hubo de color gris, que se expandía rapidamentente, cuando el humo, llego a ante los agresores Sarkistas, esto de detuvieron en seco, y como si fueran hipnotizados, simplemente empezaron a caminar de manera pacifica hacia la “Tetera”.

-”Andando Gaius”- Exclamó Zaragoza mientras, empezaba a caminar hacia la entrada. Gaius le siguió, mientras caminaban, pasaron al lado de los Sarkistas quienes ni se inmutaron, y simplemente siguieron su camino hacia el artefacto, en poco tiempo también se le unió la masa amorfa que intentaba abrir la puerta, y también todos los pedazos de carne palpitante, se empezaron a arrastrarse como babosas hacia la “Tetera”, además un rio de “Carne”, empezó a surgir de todos los orificios de la base, ventanas, ductos de ventilación, agujeros de bala, etc. Gaius y Zaragoza pasaron a través de ese “Río de carne”, sin ningún problema, el río los ignoraba como el agua ante una piedra que obstruye su camino.

Una vez, llegaron a la puerta; Zaragoza pasó su tarjeta de autorización sobre la ranura, y la puerta se abrió con cierta dificultad, al momento de mirar hacia atrás, los dos vieron con asombro como el “Río”, se había convertido en una enorme esfera de carne palpitante. que estaba encima de donde habían dejado la “Tetera”.

-”Eso limpiará cualquier cosa Sarkista, en un radio de 500 M”- Dijo Zaragoza mientras cerraba la puerta, una vez cerrada, detrás de esta se escuchó una enorme explosion. Gaius se dirigió hacia el panel y volvió a abrir la puerta, los últimos rayos de luz estaban refractando con fuerza a los ojos de Gaius, esto a causa de lo que se podría decir que era una montaña de metal.

-”Vaya con que eso hacía”- Dijo Gaius mientras volvía a cerrar la puerta.


El camino hacia el centro de mando fue algo fácil. Ya estando a unos cuantos metros Gaius se animó a a preguntarle a Zaragoza:

-“Disculpe, doc y sobre lo que paso que diremos”-

-”Nada Gaius, a menos que quieras morir definitivamente, y si preguntas como conozco a “El”, esa una historia para después.” Respondió Zaragoza de manera tajante.

Ya uno vez dentro de centro de mando, que también estaba funcionando como enfermería provisional, Zaragoza noto que en el techo había un enorme agujero, por donde se podía ver las nacientes estrellas de la noche, y varias marcas de explosion, en una de las esquinas estaban Rivera, con un cigarro en la boca una mirada de cansancio extremo, Fritz estaba a su lado sentado de manera leal, mientras que junto a ellos se encontraba Doppel bebiendo un poco de su cantimplora, y pasandosela a un joven soldado que estaba junto a él, el soldado parecía tener la mirada de las mil yardas. También Zaragoza noto un extraño olor a grasa, algo característico de los muchachos de Rekrut. Definitivamente muchas cosas pasaron mientras él y Gaius, no estuvieron. Pero Zaragoza no tuvo mucho tiempo para reflexionar sobre todas las cosas ocurridas, cuando lo abordó Dimitri, con cierto entusiasmo.

-”Hey jefe, dónde demonios ha estado”-.

-“He estado algo ocupado, ¿cuál es nuestra situación actual? ”-. respondió Zaragoza

“Bueno, sea lo que sea que hayas detonado en el patio, has logrado eliminar con éxito al 55% de las fuerzas enemigas, el 45% restante se encuentra dispersos por toda la base, sobretodo en los niveles inferiores.

Antes de que Zaragoza pudiera responder, saltó una alarma. Un objeto masivo se aproximaba por vía aérea hacia la base, las imágenes obtenidas, por los radares mostraba que el objeto tenía la forma de un “fideo”. y de repente, la electricidad se fue. Todo quedó a oscuras a excepción de los aparatos, que funcionaban con su propia energía. Esa oscuridad duró un par de segundos, hasta que las luces de emergencia de color rojo se prendieron.

-”Qué fue lo que paso”.- pregunto Zaragoza

-”Alguien saboteó al señor generador, la última imagen de la cámara de seguridad de ese sector, solo pudo ver esto-” Dijo un subalterno,mientras le pasaba a Zaragoza una imagen en un tablet. la imagen mostraba a una Chica . En ese mismo instante un fuerte rugido se hizo presente, este provenía de arriba de sus cabeza.

-”Acaso este dia nunca va a terminar”- Dijo Zaragoza con de voz cansancio mientras iba corriendo hacia la azotea del centro de comando, acompañado de un pequeño contingente de insurgentes…




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